La fuerza se define como la capacidad física de generar tensión muscular frente a una resistencia. Debemos entender que existen diferentes tipos de fuerza muscular y, dependiendo de nuestras metas deportivas, se debe potencializar cada una de ellas.
A continuación exploramos los tres tipos principales de fuerza y sus beneficios reales para el deportista de resistencia.
Es la capacidad de ejecutar un trabajo muscular máximo. En este tipo de fuerza la carga a vencer es máxima, la velocidad de ejecución del movimiento será lenta (en trabajos dinámicos) y el número de repeticiones que podremos hacer será muy bajo.
A la hora de trabajar este tipo de fuerza trabajaremos con cargas máximas (más del 95% de 1RM) o submáximas (más del 85% de 1RM).
Es la capacidad de prolongar un trabajo de fuerza, de oponerse a la fatiga en un trabajo de larga duración. En este tipo de trabajo la carga a vencer será media o baja y el número de repeticiones será alto.
Para desarrollar este tipo de fuerza se suele trabajar con cargas entre el 50% y el 65% de 1RM.
En este tipo de fuerza trabajamos la capacidad de superar una resistencia (carga externa, peso corporal) en el menor tiempo posible. Para desarrollar este tipo de fuerza las cargas empleadas oscilan entre el 65% y el 85% de 1RM.
Recomendamos encarecidamente el entrenamiento de los 3 tipos de fuerza. Para ello es necesario una planificación para controlar el mejor momento para cada una de ellas.
Teniendo en cuenta la definición de cada una de las fuerzas que cualquier individuo de bajo o de alto rendimiento debe realizar, se concluye que el trabajo de fuerza nos aporta: