Si bien el FTP es una buena marca de rendimiento, no es el "Santo Grial" sobre nuestra condición física. Su importancia depende de la disciplina en la que compites.
Hay que tener en cuenta que el FTP es una métrica de rendimiento pero no un hito fisiológico, y hay muchos otros marcadores a tener en cuenta que te pueden ayudar a determinar tu rendimiento real y que no puedes obviar.
Está un poco subvalorada en el rendimiento, pero es un marcador que nos muestra cuán efectivos somos aplicando la potencia. Se resume a una carga de trabajo con bajo coste energético.
Hay corredores que no tienen un FTP altísimo, pero pueden mantener el 85-95% de su FTP por 3 o 4 horas. A mi criterio, esto es mejor que un FTP alto con poco TTE (Tiempo hasta el Agotamiento).
Es una condición genética con la que se nace, pero se puede mejorar hasta en un 30% en corredores aficionados.
Ejemplos de entrenamiento para VO2Max:
Es la capacidad de mantener por tiempos prolongados potencias submáximas. Una stamina entre 70-90% es un buen marcador para larga distancia.
¿Cómo entrenarla? Escoge un terreno constante sin muchos descensos y aumenta el tiempo de trabajo (2 a 6 horas). Clave: Haz pocas paradas y muy cortas; recarga bidones, come algo y vuelve al sillín para que los músculos no entren en reposo total.
Conocido como "El Turbo". Es la cantidad de trabajo (en Kilojulios) que tenemos para gastar por encima del FTP antes de la fatiga.
Ejemplo: Si generas 1.000 watts durante 4 segundos, habrás usado 4 KJ. Si tu FRC es de 20 KJ, podrías esprintar 20 segundos a 1.000 watts antes de vaciarte.
No es la potencia máxima absoluta, sino la potencia máxima en un ciclo de pedaleo (una pedalada con cada pierna). Es vital para sprinters, quienes a menudo no tienen un FTP alto, pero sí una PMAX y FRC enormes.